Inquietudes crípticas
Por Consuelo Olguín
Con dos años en Madrid —y casi tres décadas en Lisboa—, la galería Pedro Cera exhibe “Muchos se avergüenzan de sus cuerpos, muy pocos se avergüenzan de sus mentes”, muestra individual que se puede ver hasta el 22 de noviembre de uno de los artistas conceptuales que ha tenido mayor notoriedad a partir de la década de los noventa: Tobías Rehberger (Alemania, 1966), cuya obsesión por los intersticios entre la arquitectura y el diseño, ha sido el motor de su carrera. Vinculado con la funcionalidad y la estética, su obra irradia una evidente influencia del pensamiento de la Bauhaus y de De Stijl.
Rehberger concibe el arte como un accidente en la comunicación. Con esa perspectiva, su exposición escultórica —vidrio soplado— y pictórica —óleo sobre lienzo— ofrece una reinterpretación profundamente conceptual del alfabeto latino. F*CK es la serie de pinturas que abren la muestra en la sala 1. En ella se observa un claro guiño a Estados Unidos, dado que la letra F está caracterizada con la bandera de ese país. Es probablemente la referencia figurativa más evidente de la muestra y da cuenta de la ironía que Rehberger le imprime a sus obras.
Para observar el resto de las pinturas, el artista, sin explicitarlo, invita a tomar distancia. Este ejercicio de proximidad cobra especial relevancia en NEVER, compuesta por cinco pinturas. Cada una de ellas, con sus colores vibrantes y llamativos, contiene una letra camuflada que emerge de lo oculto cuando unimos las líneas trazadas en su interior con los bordes. Pareciera ser que Rehberger intenta alcanzar la claridad a través del trastorno de la comunicación, generando una tensión deliberada entre lo que se percibe y lo que se comprende.
Otro aspecto llamativo de sus pinturas es que evocan la intensidad crómatica del arte óptico. En ellas hay movimiento y vibración mediante la ilusión visual, invitando al espectador a adoptar una actitud más lúdica ante las pinturas, ver las obras desde distintos ángulos para captar el fenómeno óptico completamente, algo que se observa claramente en sus series tituladas OT —contracción de la expresión en inglés “off topic”— y X, pinturas cuyos colores contrastan. En su serie titulada JK —“just kidding”—, Tobias Rehberger termina de revelar, tal vez, que nada es tan serio, que todo es una broma. Aquí el espectador forma parte crucial de su juego, basado en sus exploraciones sobre el lenguaje, la lingüística, la comunicación.
Dos grandes esculturas acompañan las pinturas en la misma sala: Madre astuta sin hijo, hecha de vidrio soplado, y Madre espinosa sin hijo, elaborada con arcilla. Se trata de piezas alargadas, formadas de elementos apilados que sugieren una precaria estabilidad. La cúspide de ambas están abiertas, como si se tratara de elementos ornamentales que pudieran tener algún tipo de utilidad. Nuevamente emergen las búsquedas del artista en torno a la funcionalidad, o no, de las obras que crea, planteándose como una interrogante compartida con el espectador.
La sala -1 presenta dos series tituladas por igual y fantasma. Son un conjunto de 11 y 17 lámparas que cuelgan del techo, conectadas entre sí y que fueron hechas con vidrio soplado a mano. De distintos colores, se encienden intermitentemente mediante un circuito programado. Si el objetivo era, tal como se indica en el texto de sala, experienciar “la transformación del espacio en un entorno luminoso en constante cambio”, apenas logra su cometido, ya que la iluminación blanca de la sala lo absorbe todo y las transformaciones de color que supuestamente emanan de las lámparas apenas se perciben. El resultado: se pierde casi por completo la potencia de las piezas.
De todos modos, ambas obras se conectan con la genealogía artística de Rehberger, dado que anteriormente ya había planteado en otras muestras, con mayor éxito, un complejo entramado lumínico que se activaba en la medida que el espectador se acercaba, o en otras ocasiones en la medida en que el espectador usaba su voz. Como sea, un aspecto que al artista le interesa discutir es la autoría de la obra. Hechas en talleres subcontratados, las series de lámparas buscan evidenciar métodos de producción que usualmente son invisibilizados en el campo de las artes. Quizás de ahí surge el nombre fantasmagórico de ambas piezas.
Si bien “Muchos se avergüenzan de sus cuerpos, muy pocos se avergüenzan de sus mentes” conserva la esencia lúdica y disruptiva que caracteriza a la trayectoria de Rehberger, se percibe como una de sus muestras más tradicionales y opacas. Sin duda sus pinturas contienen la potencia del arte conceptual, sin embargo, las esculturas denotan un escaso diálogo con ellas, lo que se refleja como una falta de conexión y coherencia entre las obras. La constante obsesión de Rehberger por la relación entre la arquitectura, el diseño y el arte se percibe, en esta oportunidad, como la menos inquieta de sus exposiciones.
Ficha técnica
“Muchos se avergüenzan de sus cuerpos, muy pocos se avergüenzan de sus mentes”
Tobías Rehberger
Galería Pedro Cera
Calle de Barceló 13, Madrid
11 de septiembre - 22 de noviembre, 2025




No hablas de la trayectoria del artista. Aludes a otras exposiciones, pero no se sabe cuáles. Podrías haber mencionado al menos la que hizo en el Palacio de Cristal, del Retiro, en 2005, o las del Pompidou en 2022.
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