Amor sagrado, actos profanos: la sangre y el coral de Jan Fabre


Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la Galería Nieves Fernandez.


La galería Nieves Fernandez abre la exhibición más reciente del artista belga, Jan Fabre (1958, Amberes). Se titula La materialización del amor, y se expone desde el 8 de noviembre hasta el 11 de diciembre de 2025. Esta exposición marca su primera colaboración con la galería Nieves Fernandes, una institución familiar dirigida por mujeres. Aquí, Fabre expone dibujos hechos con su propia sangre, y esculturas con coral del mar rojo; la mayoría de las obras datan de 2022 y algunas creadas este año.

Jan Fabre ha establecido una carrera artística marcada por el éxito, y ha realizado innumerables exposiciones a nivel internacional. Formado en la Real Academia de Bellas Artes de Amberes, ha mostrado proyectos en instituciones como la Bienal de Venecia, el M HKA de Amberes, el Palais de Tokyo en París y el MoMA de Nueva York. Sus esculturas de coral rojo están instaladas de forma permanente en numerosos lugares religiosos y palacios reales de toda Europa. La recepción de Fabre en los últimos años está marcada no solo por su trayectoria artística, sino también por acusaciones públicas de abuso laboral en su compañía teatral Troubleyn. Esto inevitablemente colorea la lectura de la exposición y sus temas de amor y vulnerabilidad. 

Como gran parte de su obra crea un diálogo sobre el cuerpo humano y su relación con el cosmos, la exposición La materialización del amor se centra en el tema del amor universal y su relación con la vida y la muerte. A nivel más fundamental, Fabre articula un dualismo entre las características esenciales de la vida en relación con la creación del arte. En cada obra se condensa una unificación de los opuestos: vitalidad y mortalidad, creación y disolución. A lo largo de la exposición, compara repetidamente el coral rojo con el oro y con la sangre, evocando también la historia del santo patrón San Genaro de Nápoles. De esta manera, queda claro que Fabre ha establecido una base filosófica, religiosa y conceptual muy sólida, que también dialoga con la tradición católica, y muestra un nivel impresionante de atención al detalle y a la materialidad.


Nacido en oro rojo, 2022. Imagen cortesía de la Galería Nieves Fernandez.


La estética de Fabre se sostiene sobre materiales que prometen una conexión ancestral con la vida, aunque su tratamiento omite por completo las dimensiones ecológicas y políticas. Esta contradicción entre lo simbólico y lo material es uno de los puntos más notables de la exposición. Aquí, el artista trabaja con la sangre y coral del mar Mediterráneo, traído de la Bahía de Nápoles. Fabre está interesado en el vínculo ancestral que une la sangre con el coral, una referencia a Las metamorfosis de Ovidio, en las que el coral surge de la sangre de Medusa, y sirve como un símbolo de la regeneración y transformación entre la vida y la muerte. Más allá de su significado histórico, es necesario considerar la crisis ecológica actual al recibir una obra hecha con coral. El coral rojo mediterráneo es un recurso ecológico en peligro de extinción y nada en la exposición (ni en gran parte de su obra anterior) aborda la ética de extracción, el comercio, ni el estatus ecológico de este material. 

En los dibujos, la sangre es un medio visceral y personal que representa la fuerza vital misma. Cabe destacar que cuando un artista con acusaciones de abuso emplea sangre como símbolo de fragilidad humana, maternidad, y cuidado, hay una tensión entre el discurso simbólico y la realidad social en torno al autor.


En una cuna de oro rojo, 2022. Imagen cortesía de la Galería Nieves Fernandez.


El coral rojo constituye un patrón de crecimiento de las formas de vida: el rizoma. Al acunar al feto, la obra muestra cómo los seres humanos son sustentados por la naturaleza y de ella procedemos. Este dibujo sirve como un ejemplo clave de la representación de su hijo por nacer a través de una ecografía, una imagen que toma lugar central en la exposición. En estos dibujos vemos muy claramente su atención a detalle, casi al nivel diagramático con la inclusión de la hora, la fecha, el tamaño del feto, etc. 

De esta manera, creo que los dibujos de Fabre son muy efectivos en lo que pretenden hacer: mostrarnos una perspectiva que observa la creación y el amor. Eso es precisamente lo que obtenemos, una visión que observa aunque no participa, una visión que deja al espectador (y quizás al artista) alejado de la experiencia de lo que se representa: el niño visto desde fuera, el coral arrancado de su entorno. No sugiero que simplemente cambie los materiales que utiliza o los temas que aborda, sino más bien que reflexione sobre sus propios fallos y analice el origen de los materiales que le interesan tanto.


La tetera de la muerte, 2025. Imagen cortesía de la Galería Nieves Fernandez.


Las esculturas poseen un aura de sacralidad y plantean la cuestión de si la estética ceremonial está en contradicción con el conflicto ético del artista. La obra La tetera de la muerte, 2025, une a la vida y la muerte en un objeto inmóvil, e irónicamente parece existir en paralelo con su tratamiento de la propia coral. La textura lleva un efecto de movimiento que produce un efecto nauseabundo; el coral, con formas grotescas que recuerdan al pelaje de un animal, ha sido extraído de su entorno natural y despojado de su simbolismo material.


Imagen cortesía de la Galería Nieves Fernandez.



Por un lado, esta exposición es muy impresionante a nivel material, y se trata de algunos de los temas más centrales en la vida humana. Por otro lado, la exposición lleva un tono meditativo y casi sacralizado, invitando a un tipo de recepción que tiende a olvidar la dimensión problemática del artista. Esto abre debate sobre cómo las instituciones negocian el conflicto ético de sus artistas sin renunciar al aura de la obra.



Por Rajni Louise Schulz.

Diciembre de 2025.

Jan Fabre. La materialización del amor

8 de noviembre al 11 de diciembre de 2025.

Galería Nieves Fernández

c/ Blanca de Navarra, 12, 28010, Madrid.


Comentarios

  1. Muy interesante tu crítica, Rajni Louise. Me gusta cómo llamas la atención sobre la contradicción entre el simbolismo de los materiales (como el coral) y la destrucción de su ecosistema. Y lo mismo pasa con el simbolismo sexual de sus obras y las acusaciones de acoso, por parte de las actrices y bailarinas de su compañia de teatro. Esas contradicciones también son pertinentes para la crítica de arte. No podemos asistir impasibles a la belleza o sublimidad de una obra de arte, indiferentes a su contexto de producción.

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