Anclados a la tierra: el precio del rito


La Galería Estampa se define como un espacio para la conversación y el detenimiento ante la obra expuesta y de acompañamiento a los artistas en el desarrollo de su trabajo. Fundada en 1978 por Manolo Cuevas y a día de hoy dirigida por su hijo Manuel Cuevas, la galería sostiene una trayectoria de más de cuarenta años con una programación dedicada a la reivindicación de lo gráfico, lo pictórico y en algunas ocasiones, como la que nos ocupa, lo escultórico, defendiendo que son lenguajes vivos y en permanente diálogo con el tiempo presente. En este contexto se nos presenta la exposición individual de Teresa Guerrero, Anclados a la tierra: Memorias que emergen. Guerrero es una artista de extensa trayectoria académica e institucional cuya obra ha sido reiteradamente reconocida por certámenes artísticos y a día de hoy forma parte de colecciones tanto públicas como privadas.


Esta muestra se compone por más de veinticinco piezas realizadas en los últimos tres años que establecen un diálogo entre dos elementos simbólicos de fuerte carga histórico-cultural; los exvotos íberos y los lirios. Tal y como se propone en la narrativa de la exposición, ambos comparten una relación directa con la tierra, entendida principalmente como lugar de enterramiento, pero también de memoria, evolución y retorno. Las figuras de ofrenda sepultadas durante siglos y las flores que brotan periódicamente desde un lugar oculto se pretenden mostrar aquí como una especie de metáfora de la permanencia de aquello que se desvanece bajo la superficie para luego volver a mostrarse de nuevo transformado.



                                                                                          Teresa Guerrero, Exvoto, 2024. Galería Estampa

La manera que tiene esta exposición de articular dicho diálogo es mediante una evidente diferencia material y cromática entre ambos elementos. Por un lado, los exvotos se presentan en una gama sobria de terracotas en tonos siena, barro refractario, resinas blancas y negras y un único ejemplar de bronce. Por el contrario, los lirios se presentan en una paleta simple de blancos, azules y amarillos con alguna interrupción en negro y bronce, ambos entendidos como piezas únicas. Podemos asumir, pues, que de lo que se trata es de una voluntad por parte de la artista de señalar el carácter austero y ritual de los exvotos en oposición a la vitalidad orgánica de las flores. Lo espiritual se contiene mientras que lo natural se expande.


Es precisamente en este punto de la exposición donde encontramos cierta disonancia entre la propuesta narrativa y el potencial real de las piezas. Parece que las obras están casi obligadas a sostener un discurso profundamente simbólico. El origen y la tierra, el enterrar de la memoria, el renacer cíclico del brote, la verticalidad como crecimiento y evolución. Cada uno de estos conceptos me resultan pesados y complejos a nivel simbólico como para ser proyectados sobre una propuesta de lo más literal: las flores hacen de flores y los exvotos de exvoto. Así pues, el sentido parece imponerse sobre las obras más que ser emanado por ellas.



                                            
                                                 Teresa Guerrero, Guerrero y Exvoto, 2024. Galería Estampa                      



Transitando la exposición siento que este carácter rígido de la narrativa se observa al presenciar las estructuras internas de la muestra, unas distinciones que me vi forzada a buscar ante la tarea de exponer la muestra a otras y querer hacer de mi paso por la galería un elemento de interpretación interesante para compartir con las demás. En cuanto a los exvotos se establecen distinciones claras respecto a los materiales (resina, terracota y bronce) pero también mediante el número de ejemplares y, de manera aún más significativa, a través de los títulos. Aquellos bautizados simplemente como Exvoto corresponderían a los hechos de resina o terracota más seriados. Por otro lado, estarían aquellos exvotos que incorporan en su nombre una acción (Exvoto andando, Exvoto meditando, Exvoto sentado) que demuestran una mayor complejidad formal y matérica. Por último, aquellas figuras llamas Oferente, Guerrero o Mujer con brazos abiertos estarían realizadas con barro refractario y parecen estar en una jerarquía superior dentro del conjunto. A todo esto nos encontraríamos también con la única hecha de bronce, qué añadido a esto no se tratará de un exvoto sino de una cabeza. Esta última se comportará como pieza aislada que romperá ligeramente con la lógica de la colección sin acabar de tensionarla del todo, rebajando su presencia a una especie de integración forzada.


                                                                Teresa Guerrero, Lirio azul, 2023. Galería Estampa.

        


Los lirios, aunque materialmente homogéneos bajo la simple descripción de “técnica mixta”, pasarán por un mismo proceso de jerarquización no especificada que podemos encontrar solamente palpable en el valor económico. Y será aquí donde la experiencia se fracture de manera decisiva para el visitante.


La presencia imposible de ignorar de los precios en las cartelas, una interferencia que será la responsable de la dilución de algo tal y como se concibe. Este algo ya puede ser la dimensión sacra de toda obra, la conexión emocional (o intento de) con lo observado, o, en este caso más intencionado que nunca, este elemento espiritual simbólico que puede caracterizar la muestra. Todo ello truncado por el peso indescriptible de la condición de mercancía. Y estas cifras no acompañan, justifican ni humanizan la obra, sino que la condenan. Y esto no es de cuestión moral ni ideológica sino más bien de la condición perceptiva. El precio nos ancla directamente a una realidad que siempre se quiere ignorar; el mercado. En una muestra como esta, donde se pretende hacer de las obras el origen de un suspense simbólico, más que nunca, el mercado lo despoja de su potencial tensión.



Me resulta de lo más paradójico que sea una exposición que dialoga con lo ritual, la ofrenda y lo sagrado la que me haga reflexionar, por encima de cualquier otra cosa, sobre el mercado. Como espectadoras formadas en las artes, esta situación nos genera a muchas de nosotras una incomodidad muy concreta, la sensación de que se nos sigue intentando convencer del arte como un espacio lejano a lo comercial cuando, justamente, es su condición de objeto de intercambio inevitable aquí lo más impactante. Lo doloroso del gesto no es querer vender arte, sino no asumir críticamente lo que implica hacerlo sobre una narrativa de lo sacro.


La exposición parece decir más a través de una decisión formal de la galería, decisión que seguramente debe verse en todas sus muestras, a no ser que el artista se oponga específicamente a ello, que por las mismas obras. Esto no invalida la obra de la artista ni su propuesta narrativa, pero sí desplazará de manera rotunda el foco. Salí pensando más en el valor asignado que en el valor construido, en esta tierra que se me propone, agrietada por el peso del precio.


Es posible que la pregunta que permanece al abandonar la sala no este en absoluto atravesada por la tierra, la memoria ni lo sagrado, sino con nuestra propia manera de mirar. ¿Puede una obra que pretende activar una experiencia espiritual, sostenerse simbólicamente con su valor económico expuesto de manera tan explícita? En el momento en el que la cifra se manifiesta y se interrumpe lo sagrado, ¿la tierra pasa de ser origen, memoria y ciclo a ser, simplemente, mercado?





Charlie Corbella Raggio

Diciembre 2025



Anclados a la tierra: Memorias que emergen, Teresa Guerrero


23 de octubre 2025 - 23 de noviembre 2025


Galería Estampa 


Calle Justiniano, 6, 28004, Madrid




Comentarios

  1. Veo que has aprovechado tu presentación de la exposición como crítica. Lo que es útil y pertinente en una presentación no lo es en una crítica. La trayectoria de la galería por ejemplo. Veo también que te escandalizas de que las obras expuestas en una galería comercial, a pesar de sus alusiones a lo sagrado, tengan puesto el precio. No sé si con ello le haces justicia a la exposición o la maltratas por algo que sucede en todas.
    La exposición se compone "de" más de veinticinco piezas, no se compone "por".
    "Figuras llamas" supongo que será "figuras llamadas".
    Estilo literario forzado. Pequeñas incorrecciones sintácticas.

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