'Extensiones', de Miriam Bäckstrom

 

Entre lo fotográfico y lo textil. 'Extensiones', de Miriam Bäckstrom, en Galería Elba Benítez

‘Extensiones’, Miriam Bäckström.

Galería Elba Benítez. C/ de San Lorenzo, 11, 28004 Madrid

Del 11 de septiembre al 8 de noviembre de 2025


Miriam Bäckström (Estocolmo, 1967) ha construido a lo largo de las últimas tres décadas una práctica artística que desafía continuamente la estabilidad de la imagen. Formada en Historia del Arte y posteriormente en Fotografía por la Universidad de Artes, Oficios y Diseño Konstfack, su trabajo ha transitado desde la documentación casi quirúrgica de espacios y ficciones hasta complejos ejercicios de teatro, instalación, performance y tejido. Se trata de una artista cuya obra está impulsada por un intenso estudio de la relación simbiótica y oscilante entre imagen y realidad dentro de la psique humana. Su exposición ‘Extensiones’, inaugurada el 11 de septiembre en la Galería Elba Benítez y disponible hasta el 8 de noviembre de 2025, continúa esta línea de investigación, llevando al límite esa fricción entre lo visible y lo material, y expandiendo la fotografía hacia territorios donde la imagen se convierte en volumen, textura y presencia física.

Extendiendo los límites de la fotografía

Aquello que planteara Roland Barthes en su Camera Lucida sobre la existencia de un studium y un punctum en la fotografía queda obsoleto en la obra de Bäckström. Cómo hablar de un interés general compartido (studium) o de un detalle que “pincha” emocionalmente (punctum) cuando vemos una imagen si esa fotografía está ampliada en ultra alta definición. Cómo percibir esa foto si, además, esta ha sido reproducida sobre un tejido que envuelve un objeto con forma geométrica. ¿Podemos seguir entonces hablando de fotografía? Superar las fronteras del soporte fotográfico es precisamente lo que Miriam Bäckström se propone con ‘Extensiones’.

Para la creación de estas obras, la artista sigue un proceso que consiste en convertir lo textil en imagen y la imagen en textil. Bäckström fotografía tejidos en gran aumento, pasa esas imágenes a un programa de renderizado 3D en el que crea formas geométricas como esferas, conos y tetraedros, y las recubre con esas fotografías. Tras distorsionar las figuras, esas imágenes funcionan como instrucciones para un telar digital que reproduce el tejido con precisión, creando así una nueva imagen tejida en jacquard. La obra regresa al plano material como estructuras de aluminio y contrachapado revestidas de jacquard. 

Vista de la exposición ‘Extensiones’ de Miriam Bäckström en Galería Elba Benítez, Madrid, 2025. Fotografía facilitada por Galería Elba Benítez.

El proceso da como resultado una realidad pictórica cuidadosamente elaborada, que parece existir por sí misma y no depende directamente del mundo físico que representa. Allí donde termina la resolución de la imagen fotográfica, continúan las hebras del textil, por lo que el espectador es atraído hacia el interior de la imagen con mayor fuerza de la que el soporte tradicional fotográfico –el papel– podría lograr. Este es el objetivo principal de Bäckström al plasmar imagen sobre tejido: desafiar y extender los límites de la propia experiencia fotográfica, desplazándola del terreno de la mera representación hacia un espacio en el que la imagen adquiere un cuerpo y densidad tridimensionales.

Tensiones y distorsiones

Esta técnica es la que Bäckström ha venido explorando en los últimos años. En su anterior muestra en la Galería Elba Benítez presentaba ‘New Enter Image’ (2016), una exposición en la que la artista también se propuso llevar la percepción fotográfica hasta un extremo en el que las distinciones entre medio e imagen, material y superficie se disuelven, volviéndose tan paradójicas que dejan de ser sostenibles. Miriam Bäckström no crea fotografías, pero tampoco tejidos; quizá la definición más aproximada sería esculturas tapiz, aunque esta se quedaría incompleta. Y es que la artista empuja el medio hasta el punto de colapso.  

Bäckström tiende a crear esta clase de tensiones dentro de su obra. Construye narrativas que se mueven entre diferentes extremos, revirtiendo los roles entre sujeto y autor, público y performer, hecho y ficción, lo orgánico y lo artificial, lo público y lo privado. Emplea, pero al mismo tiempo socava, las convenciones de la narración y de la exhibición artística, con el fin de investigar la sutil red de conexiones que vinculan identidad, memoria y realidad.

Miriam Bäckström, Concentric (2024-25). Fotografía facilitada por Galería Elba Benítez.

Como estrategia fotográfica, Bäckström recurre a la imitación y la ilusión, al reconocimiento y a la distorsión, jugando con nuestra percepción y desafiando las convenciones de la fotografía. En obras como Concentric (2024-25), dicha estrategia alcanza su punto álgido. Aquí, el espectador se enfrenta a una distorsión cromática que roza lo alucinatorio. Bäckström no se limita a reproducir una imagen, sino que manipula los valores lumínicos y la saturación hasta generar una vibración óptica que desestabiliza la mirada. Los colores, liberados de su función representativa, parecen flotar sobre la superficie curva del soporte, creando un trampantojo donde la rigidez del aluminio y la calidez del jacquard se confunden. Es una realidad pictórica que opera mediante una seducción visual inmediata, casi hipnótica, similar a la que la artista exploró en su serie anterior Consumer (mostrada en Kohta, en Helsinki), donde el tejido se convertía en una piel comercializable y brillante.

Esta obsesión por traducir el código digital a la trama física del hilo traza una genealogía que conecta a Bäckström con una de sus compatriotas más ilustres: Charlotte Johannesson. Resulta inevitable no ver en Extensiones un eco evolutivo de aquel diálogo entre artesanía y tecnología que Johannesson inició en los años 70. Si bien Johannesson fue pionera en entender la similitud entre la estructura binaria del píxel y la cuadrícula del telar —utilizando su Apple II para tejer imágenes de disidencia política y crítica social—, Bäckström lleva esa premisa a la era de la ultra alta definición. Mientras que en Johannesson el píxel se hacía visible como una puntada honesta y reivindicativa (el “glitch” analógico), en Bäckström la tecnología es tan avanzada que el píxel desaparece, fundiéndose en una ilusión de continuidad perfecta. Ambas artistas comparten el telar como el primer ordenador de la historia, pero Bäckström lo utiliza no para revelar la estructura de la imagen, sino para cuestionar la veracidad de la superficie que habitamos.

Miriam Bäckström, Advanced Cone I (2019). Fotografía facilitada por Galería Elba Benítez.

El título de la muestra invita a un sinfín de interpretaciones. ‘Extensiones’ puede aludir tanto a mechones de cabello, humanos o sintéticos, como a la idea de una expansión espacial; es decir, hace referencia a cualquier tipo de extensión que trascienda su estado original. Bäckström plantea que extender algo nos permite progresar desde nuestra primera idea sin abandonarla, abriendo un espacio para la abstracción.

Sin embargo, esta operación conceptual no se queda en el aire, sino que aterriza con peso propio en el espacio expositivo. Al recorrer las salas de Elba Benítez, la sensación final es la de estar ante una paradoja materializada. ‘Extensiones’ funciona como una trampa visual sumamente elegante: nos atrae con la promesa de una fotografía (la realidad capturada), pero nos retiene con la densidad de un tapiz (la realidad construida). Miriam Bäckström logra con esta exposición algo difícil en el arte post-fotográfico: recuperar el cuerpo. No el cuerpo representado en la imagen, sino el cuerpo de la imagen misma. 



Laura Ruiz Hidalgo

Madrid, 13 de diciembre de 2025



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