Un juego de burla celestial: los híbridos, las quimeras y las geometrías imposibles de José Miguel Pereñíguez


Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la galería the goma.


En El arte de Birlibirloque (1930), y en otros escritos, José Bergamín (miembro de la Generación del 27) sitúa el proceso artístico en paralelo con la creación; se trata de una forma de “burla celestial” que expone la grieta entre la obra del artista y la forma ideal del orden cósmico.


Galería the goma presenta Sin luz ni aviso, la exhibición de José Miguel Pereñíguez (1977, Sevilla) del 23 de octubre al 20 de diciembre de 2025. Aquí, el artista presenta obras de dibujo y de escultura, realizadas desde el período de 2012 hasta este año. Desde su fundación en 2011, la galería se ha consolidado como un espacio de reflexión crítica y de arte contemporáneo con un marcado enfoque intelectual. De manera similar, la obra de José Miguel Pereñíguez gira en torno a un enfoque muy conceptual y numerosas alusiones literarias y artísticas. Como ocurre en el caso de la Generación del 27, el grupo de escritores que celebró la poesía barroca española al mismo tiempo que impulsó las técnicas de vanguardia que llegaría a definir su época, el conjunto de obras presentado aquí sintetiza una recontextualización de estructuras fundamentales dentro de un marco teórico centrado en la interrogación de la forma en sí misma.


José Miguel Pereñíguez estudió pintura en la Universidad de Sevilla y desde entonces ha desarrollado un trabajo enfocado en el dibujo, y más recientemente, en la escultura. Su obra ha formado parte de exposiciones alrededor de España desde 2001, en instituciones como el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC, Sevilla), el Museo Patio Herreriano (Valladolid), el Museu Fundación Juan March (Palma). Su obra ha sido recibido con más recepción en años recientes, reflejada por su concesión de becas como la Beca Velázquez del Ministerio de Cultura (2007), el Premio Lissone d’Arte Contemporanea (2010), la Beca Daniel Vázquez Díaz (2015) y el Primer Premio Cervezas Alhambra de Arte Emergente (2017). Su obra forma parte de colecciones públicas y privadas en España y en el extranjero.

En su exposición en the goma, Pereñíguez disecciona minuciosamente la estabilidad de la forma misma, partiendo de la noción que funciona como un régimen, casi como una violencia, que se ejerce sobre la materia. El título hace referencia a la poesía barroca de Calderón de la Barca, que sitúa a la Fortuna como una fuerza monstruosa y ciega que actúa sobre la vida de los seres humanos sin razón. Así, como el monstruo calderoniano de la fortuna, para el artista la forma es un mecanismo cósmico, una fuerza determinante más que algo ubicuo, que determina y legitima tanto las condiciones como la existencia misma de la obra de arte. En esta exposición, la forma aparece cristalizada y petrificada, congelada en el tiempo, como si estuviera fosilizada o suspendida en el propio proceso de desvelamiento.


Entre las obras nos encontramos sus esculturas de carácter metafísico, que sitúan la forma como una fuerza dominante que somete la materia a la estructura, así como dibujos casi diagramáticos, de una minuciosidad extrema, que combinan elementos propios de la disección anatómica o de la excavación arqueológica con motivos del cómic, la fotografía y la obra minimizada de otros artistas. El resultado es una muestra que invita una contemplación intensa por parte del espectador, es una invitación a reflexionar sobre uno de los elementos más fundamentales de la obra de arte, la forma. 


Entre los temas clave que explora se encuentra la importancia de las estructuras materiales, una de ellas el cuerpo, que en sus representaciones queda reducido a un cascarón o residuo de vida. El cuerpo se convierte en un lugar de excavación, del que Pereñíguez extrae la noción platónica de forma a partir del objeto. En particular, sus dibujos imitan este método de disección, reflejando a su vez el proceso de reformulación de los objetos de interés del artista, tras ser aplanados o fragmentados como si estuvieran hechos del mismo papel que utiliza como material. Los rostros se convierten en cráneos o máscaras que se pliegan sobre sí mismos, girando en la página como muñecas de papel esparcidas por el suelo de la habitación de un niño.



Never dance (rito), 2019. 

Carbón y lápiz conté sobre cartón. 95,5 x 66 cm.  Imagen cortesía de la galería the goma.

Pereñíguez ha elegido cuidadosamente sus materiales. Como sus sujetos, se reducen a sus formas más fundamentales. La piedra, el hueso, el papel y la madera constituyen su base material. Despojados de vida, quedan secos, inmóviles y rígidos. Resulta difícil imaginar un conjunto de materiales más adecuado para obedecer las órdenes del artista de ser cortados y seccionados, reconfigurados con rigidez y expuestos sin veladuras en el espacio expositivo. De manera similar, las obras poseen una frialdad casi glacial, sin apenas rastro de color, y con una cualidad fría e insidiosa que se transmite al espectador. Quizás esta ausencia de brillantez refleje la imposibilidad de representar un marco conceptual que parece engullir la importancia de las obras en sí mismas, dejándolas como meros restos.


The studio (Stuff with guest star Francis Francine), 2018. 

Carbón y lápiz conté sobre cartón. 72 x 56 cm.  Imagen cortesía de la galería the goma.


A través del grano perfectamente difuso que define sus dibujos a lápiz, la estrella drag de la era Warhol, Francis Francine, nos invita a un brindis. Su expresión, resuelta y calculadora, parece reflejar la extrañeza de la situación representada. Tal vez Pereñíguez se interese por Francine como figura de vanguardia con una identidad híbrida, una doble vida como performer nocturna y operador de ascensores invisible durante el día. Tal vez le interese explorar el propio proceso del dibujo como un procedimiento de registro y como una forma de repensar los objetos y la práctica de estudio en su conjunto. Lo que resulta evidente a través del conjunto de instrumentos dispuestos ante la figura es la introducción de la geometría, así como la figura del artista como creador y como aquel que revela. Como puede apreciarse en la disposición de la obra dentro de la galería y en los elementos escultóricos sobre la mesa, el estudio se presenta como un lugar de excavación y es trasladado y fijado en el espacio expositivo.


le mot d’énigme (Fernando Villalón), 2012. 

Carbón y lápiz conté sobre cartón. 56 x 68 cm. Imagen cortesía de la galería the goma.


En relación con la importancia de las inspiraciones literarias de Pereñíguez, la referencia al poeta y criador de toros Fernando Villalón parece aludir a sus composiciones de verso simbólico, en las que el diálogo entre signo y significante crea un lenguaje que a la vez revela y oculta. De manera similar, la naturaleza enigmática de la obra de Pereñíguez es uno de los aspectos más llamativos de su marco conceptual (también referenciado a través del título en francés, que se traduce aproximadamente como “la palabra enigmática”).

Como se puede apreciar claramente en la exposición, José Miguel Pereñíguez es un artista difícil de evaluar, debido a la naturaleza expansiva y elusiva de su marco conceptual. Sus obras parecen casi desear confundir y engañar al espectador, quien debe navegar por un mar de referencias. Al mismo tiempo, el impresionante uso del material permite que la obra se mantenga a flote en ese mismo mar, cada pieza pareciendo reclamar y defender la importancia de su propia historia simbólica semioculta.


Quimera o fortuna (de un dibujo de Beardsley). 2025. 

Carbón y lápiz conté sobre cartón. 106 x 71 cm. Imagen cortesía de la galería the goma.


Aquí, Pereñíguez ha eliminado los elementos clave de la obra de Aubrey Beardsley, conocida por su ornamentación extrema y su figuración grotesca y decadente. Solo quedan rastros: una caja donde antes había una cabeza, la sombra de unas zapatillas colgando de los contornos de un pie, y el contorno de los volantes de una falda. Tal como se revela en el título, este proceso de reformulación constituye una especie de creación de quimera, que se relaciona con los extraños personajes de Beardsley. 

Más allá de la superficial, la elección de Pereñíguez de tomar como referencia la obra de Beardsley permanece oscurecida por la naturaleza deliberadamente minimalista del dibujo y por el uso casi de catálogo de referencias literarias y artísticas a lo largo de la exposición. Aunque la muestra reúne muchas iteraciones interesantes bajo el paraguas más amplio de la consideración de la forma y la reformulación, la relevancia de cada ejemplo dentro del conjunto queda difusa. Quizá esto se debe a que las obras fueron realizadas a lo largo de un periodo de más de diez años y han sido exhibidas junto a una variedad de otras piezas durante ese tiempo. Aunque resulta interesante, en esta exposición creo que habría servido al marco conceptual de Pereñíguez desarrollarlo con mayor profundidad.

Al final, nos queda una muestra que no solo resulta impresionante desde el punto de vista formal, sino también profundamente contemplativa, filosófica y literaria. Como espectador, la experiencia produce un efecto solemne y parece invitar a la contemplación sin imponer un argumento de manera directa ni agresiva. Quizá esta sea a la vez la fuerza y la debilidad de la exposición, que desenreda la antigua tensión entre lo conceptual y lo formal, y cómo un artista debe equilibrar ambos.


Vista general de la exposición. Imagen cortesía de la galería the goma.


Por Rajni Louise Schulz.

Diciembre de 2025.


José Miguel Pereñíguez. Sin luz ni aviso. 

23 de octubre al 20 de diciembre de 2025.

Galería the goma. 

Calle del Dr. Fourquet 4, 28012, Madrid.






Comentarios

  1. Sí que es un artista difícil de evaluar, sí. De hecho tu crítica es un poco confusa y desordenada.

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    1. Algunas expresiones son confusas. Por ejemplo: "la noción que funciona como un régimen, casi como una violencia, que se ejerce sobre la materia".

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